
"Morir de Amor", reinterpreta con voz propia el legado de la canción popular , en un repertorio de doce temas con distintos ritmos -tangos, valses, milongas-, encarnan,"un nuevo paisaje sobre el mismo tema, el amor".
De esa forma, el álbum aborda desde la visión más trágica del amor, a través de los doloridos tangos argentinos, hasta su rostro más romántico, plasmado en los dulces valses.
Sobre todos los temas planea el mismo "espíritu", una mirada femenina sobre el tango, un estilo a menudo circunscrito en un mundo varonil y en ocasiones "machista", que, según asegura la intérprete, le sale de forma natural. .
Soledad Villamil ha explicado hoy que la música es su "primera vocación" en el plano personal y que no ha podido prescindir de ella, desde que en 1997 interpretó a una "cancionista" en el espectáculo musical "Glorias Porteñas", ambientado en un club de barrio de los años 90.
Precisamente, la mirada femenina que Soledad Villamil ha querido posar sobre sus canciones es heredera de "cancionistas" como Libertad Lamarque, Azucena Maizani o Ada Falcón, nombre actualmente en desuso con el que en los años 30 se designaba, según la cantante, "a la figura femenina del cantor nacional, como Gardel".
También como ella, las "cancionistas" argentinas de los 30 eran artistas polifacéticas que combinaban su dedicación al tango con papeles en el cine o el teatro, en una época en la que, explica la intérprete, abundaban en su país las películas musicales.
Villamil en vivo permite disfrutar su calidad interpretativa y despliegue escénico; escuchar, ver y sentir como propias las imágenes y emociones contenidas en la letra, la poesía y la música que interpreta de manera genuina, verdadera, propia.
De esa forma, el álbum aborda desde la visión más trágica del amor, a través de los doloridos tangos argentinos, hasta su rostro más romántico, plasmado en los dulces valses.
Sobre todos los temas planea el mismo "espíritu", una mirada femenina sobre el tango, un estilo a menudo circunscrito en un mundo varonil y en ocasiones "machista", que, según asegura la intérprete, le sale de forma natural. .
Soledad Villamil ha explicado hoy que la música es su "primera vocación" en el plano personal y que no ha podido prescindir de ella, desde que en 1997 interpretó a una "cancionista" en el espectáculo musical "Glorias Porteñas", ambientado en un club de barrio de los años 90.
Precisamente, la mirada femenina que Soledad Villamil ha querido posar sobre sus canciones es heredera de "cancionistas" como Libertad Lamarque, Azucena Maizani o Ada Falcón, nombre actualmente en desuso con el que en los años 30 se designaba, según la cantante, "a la figura femenina del cantor nacional, como Gardel".
También como ella, las "cancionistas" argentinas de los 30 eran artistas polifacéticas que combinaban su dedicación al tango con papeles en el cine o el teatro, en una época en la que, explica la intérprete, abundaban en su país las películas musicales.
Villamil en vivo permite disfrutar su calidad interpretativa y despliegue escénico; escuchar, ver y sentir como propias las imágenes y emociones contenidas en la letra, la poesía y la música que interpreta de manera genuina, verdadera, propia.
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